Informe: EEUU se pone en alerta militar en plena tensión con China

El destructor de misiles guiados USS McCampbell de EE.UU. atraviesa el estrecho de Taiwán, 13 de mayo de 2020.

EE.UU. centra su estrategia de confrontación con China en el campo militar, además del diplomático, en medio de las alarmantes tensiones entre ambos por COVID-19.

La cadena estadounidense CNN ha publicado este viernes un informe, en el que destaca la intención de EE.UU. de aumentar presiones militares contra su rival China, en medio de las tiranteces entre las dos naciones en plena pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

En las últimas semanas, han ido en aumento las misiones de los buques y bombardeos estadounidenses en el Pacífico. EE.UU. ha enviado tres veces bombarderos B-1 a la región, incluidos el mar del Sur de China y la isla de Guam.

El país norteamericano, asimismo, ha realizado unas maniobras provocativas cerca de las aguas en disputa en el mar de la China Meridional. El miércoles envió un buque de guerra a través del estrecho de Taiwán.

Asimismo, a finales de abril, el destructor de misiles guiados estadounidense USS Barry realizó una operación cerca de las islas Paracel, islotes en el mar de la China Meridional, en disputa entre China y Vietnam.

“Continuamos con el programa operativo global ‘Libertad de Navegación’, en virtud del cual los buques de guerra estadounidenses desafían de manera segura y profesional los reclamos marítimos excesivos, incluso en el mar del Sur de China. También habitualmente transitamos por el estrecho de Taiwán para demostrar que Estados Unidos vuela, navega y opera donde lo permita el derecho internacional”, dijo Michael Kafka, portavoz del comando militar de Estados Unidos para India y el Pacífico, citado por CNN.

Por su parte, la Marina china organizó en fechas recientes un simulacro de misión de escolta a través de la disputada cadena de las Islas Spratly, objeto de disputa entre China y varios países más del Sureste Asiático.

Citando al general Timothy Ray, jefe del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea estadounidense (AFGSC, por sus siglas en inglés), el reporte de CNN señala que Washington quiere mostrar que el brote del coronavirus no ha afectado su capacidad militar ante China.

De hecho, EE.UU. acusa a China de utilizar la pandemia para obtener beneficios militares y económicos al expandir las áreas en las que opera.

Las autoridades chinas, sin embargo, rechazan tales acusaciones y denuncian las operaciones de EE.UU. en el Pacífico como parte de la estrategia de Washington de impulsar la militarización y generar provocaciones.

Ante todo, los Institutos de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China (CICIR), un grupo de expertos afiliado al Ministerio de Seguridad del Estado chino, pidió en un informe presentado en abril pasado al Gobierno de Pekín “prepararse para el peor de los escenarios”, que pasaría por una “confrontación armada entre las dos grandes potencias”.

La rivalidad militar entre Washington y Pekín sigue en aumento tras el estallido de COVID-19, mientras esta enfermedad también ha servido al Gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, para incrementar sus presiones diplomáticas contra el gigante asiático.

EE.UU. trató de afianzar la idea de que el coronavirus es un “virus chino” y, en la actualidad, indica contar con pruebas que constatan que China fabricó el patógeno en un laboratorio en Wuhan; teoría rechazada tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el epidemiólogo Anthony Fauci, el médico que lidera la lucha de EE.UU. contra la COVID-19.

Asimismo, ha acusado a las autoridades chinas de “ocultar información crucial” sobre el desarrollo del brote en el país asiático y la cantidad de contagios.

Confiado en dichos infundios, Trump llegó el 30 de abril a amenazar a China con aranceles. Por su parte, senadores republicanos han propuesto un proyecto de ley que permite a Trump sancionar a China si no coopera en investigaciones sobre COVID-19.

China ha rechazado las “mentirosas” acusaciones estadounidenses y ha denunciado la propuesta “inmoral” de los referidos congresistas norteamericanos, avisando que estudia imponer sanciones “dolorosas” a altos cargos de EE.UU.

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