La CES envía una carta a los Estados participantes en el Consejo Europeo con las reclamaciones del movimiento sindical.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES), ha enviado una carta a los líderes de la Unión Europea (UE) que participarán en la reunión del Consejo Europeo del 23 de abril, para que adopten las medidas de emergencia propuestas por la Comisión Europea y el Eurogrupo sin demora y sin condiciones: los trabajadores, las empresas y los servicios públicos no pueden esperar más. En este sentido, el movimiento sindical europeo insta a que empiecen inmediatamente a definir un Plan de recuperación de la UE claro, ambicioso y coordinado, construyendo un modelo económico sostenible, justo e inclusivo.

Con el propósito de hacer frente a los daños que el COVID 19 ha producido al tejido económico, es imprescindible no solo un acuerdo rápido sobre el Marco Financiero Plurianual que duplique sus recursos, sino un compromiso para la creación de un Fondo de recuperación suficientemente dotado, afirma la CES

Esta herramienta no puede plantearse como una posibilidad, sino que, a juicio de la CES, debe ser un compromiso explícito del Consejo, comprometiéndose a su creación, esbozando además los parámetros apropiados para su dotación y su fecha de puesta en marcha.

La CES pide a las instituciones de la Union Europea y a los Estados miembros que establezcan un enfoque coordinado basado en los riesgos para salir gradualmente de las medidas de emergencia actuales. Todavía existen obstáculos y demoras relevantes a este respecto y deben resolverse con urgencia. En particular, el conjunto del movimiento sindical europeo reclama:

1. Que el BCE se asegure de que los 750.000 millones de euros de flexibilización cuantitativa estén disponibles y movilizados por el sector bancario sin restricciones y con condiciones favorables para los beneficiarios finales.

2. El BCE debe flexibilizar también los tiempos de rembolso.

3. El BEI y el presupuesto de la UE para desplegar el apoyo financiero a la economía, en particular para los servicios públicos, las infraestructuras sociales y de salud y las PYME, sin más demora y con condiciones favorables.

4. Todas las instituciones financieras para asegurarse de que las ganancias y los dividendos no se distribuyan a los accionistas en el momento de la emergencia y que, en cambio, se utilicen para respaldar empleos e inversiones.

5. La Unión Europea y los Estados miembros deben garantizar que los suministros y servicios esenciales estén garantizados sin bloqueos innecesarios en las fronteras y que los trabajadores que tienen que llegar a su lugar de trabajo para garantizar producciones y servicios esenciales puedan hacerlo con total seguridad y estén protegidos en sus puestos de trabajo; garantizando la igualdad de trato a los trabajadores móviles y fronterizos.

La Comisión Europea ha publicado su Hoja de ruta para la estrategia de salida sin una consulta adecuada con los interlocutores sociales, con la consecuencia de que la dimensión de salud y seguridad y la necesidad de que las empresas involucren a los sindicatos en la preparación para el regreso al trabajo apenas se menciona en la Hoja de ruta. Además, los Estados miembros están debatiendo la estrategia de salida en su propio país sin una coordinación adecuada entre ellos. Estas cuestiones deben abordarse con urgencia, mediante una estrategia europea coordinada que incluya la plena participación de los interlocutores sociales a nivel de la UE, nacional, regional, sectorial y laboral.

La solidaridad será más crucial que nunca en los próximos meses para ayudar a mantener la convergencia entre los Estados miembros y ayudar así a proteger la economía, la sociedad y el mundo del trabajo europeos. En particular, debemos hacer todo lo necesario para garantizar que todos los Estados miembros tengan acceso al mercado y financiación directa para sus planes de recuperación.

ap/cet