OEA denuncia reclutamiento forzado de niños provenientes de Ecuador y Venezuela por grupos armados de Colombia.

Grupos armados de Colombia siguen reclutando a menores en Ecuador y Venezuela, tres años después de la firma de paz que el entonces gobierno de Juan Manuel Santos firmara con grupos guerrilleros afines a la izquierda y considerados terroristas por muchos países de occidente. Así lo alertó el viernes 19 de junio de 2020 una misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), señalando “altos niveles de hostilidad” en el país colombiano.

Roberto Menéndez, jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA (MAPP/OEA), afirmó que “persistencia del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes”.

Menéndez señaló además que “la instalación de minas antipersonales y artefactos explosivos improvisados, el secuestro, la violencia sexual, el confinamiento y el desplazamiento, han generado “profundos impactos” en comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.

Colombia vive un conflicto armado de mas de medio siglo, esto ha dejado nueve millones de víctimas, desaparecidos y desplazados. En el año 2016 Bogotá selló la paz con las ahora disueltas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En la nación sudamericana, principal productor mundial de cocaína, operan no sólo disidentes de las exFARC y bandas criminales como el Clan del Golfo/AGC, sino también rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa reconocida en el país.

Se Realizaron más de 1 200 misiones de monitoreo, las acciones de expansión del control territorial de los grupos armados ilegales afectaron zonas del oeste, noroeste y centro sur del país, así como fronterizas con Venezuela (Catatumbo, Arauca) y con Ecuador (Pacífico Nariñense, Putumayo). En estas regiones sigue habiendo zonas afectadas por economías ilícitas, la violencia y la criminalidad, con ausencia o débil presencia del Estado.

El ELN aprovecha los espacios escolares para “inducir u obligar” a los alumnos a sumarse a la organización. También señaló reclutamiento forzado de menores por parte del ELN y disidencias de las exFARC en resguardos indígenas y comunidades negras. Esto según el informe presentado.

También, los grupos armados ilegales se benefician de los conocimientos del terreno que tienen las comunidades indígenas para emplearlos como “anillos de seguridad”, lo cual los deja más expuestos a operaciones de la fuerza pública. Las niñas y adolescentes cumplen roles de reclutadoras de otros menores y son víctimas de explotación y agresión sexual.

“Son considerados como mano de obra de bajo costo en comparación con la población colombiana. Además, la informalidad de su residencia en Colombia dificulta la vinculación a investigaciones judiciales, así como la instauración de denuncias por parte de sus familiares”, indicó el reporte sobre la dinámica que estos grupos delincuenciales tienen con los menores provenientes de Venezuela y Ecuador.

La misión señaló la “preocupación” de que la inclusión de menores en las filas de los grupos armados ilegales sea percibida como “voluntaria” y no como una vulneración de sus derechos. Otro problema identificado son las amenazas y desplazamientos forzados que sufren los padres de familia, docentes o autoridades étnicas cuando intentan recuperar a los menores reclutados directamente con los actores armados.

La misión reiteró que la hoja de coca, materia prima de la cocaína, sigue siendo la principal fuente de sustento en varios municipios, en los que las presiones de los grupos armados ilegales dificultan la implementación de planes de sustitución voluntaria y erradicación forzosa. Menéndez llamó a abordar de manera “urgente” todas las aristas de la “narcoactividad”, que consideró “uno de los impulsores de la violencia en Colombia”.

ap/

Síguenos en: